Historias que Reconstruyen
No es una campaña de un momento.
Es un espacio para que las historias sigan movilizando ayuda.
Toma solo unos minutos de 1440 de tu día · anónima o firmada
"Quisiera estar ahí levantando escombros"
"Quisiera ayudar con mis propias manos."
Eso me escribió alguien a ocho días del terremoto y no era la única que lo sentía.
Muchos no podemos estar allá.
Pero sí podemos decidir qué hacer con todo lo que este dolor dejó dentro de nosotros.
Por eso nació este espacio.

@SoyJush_
Una venezolana en Argentina.
Comunicadora Social de profesión | Storyteller | Coach de productividad consciente.
Elijo servir desde lo que sí tengo: mi voz, mis conocimientos y mi humanidad — al servicio de mi país. Por eso creo profundamente en el poder de las historias: desde el terremoto, escribir fue lo que más me sostuvo.
Hoy eso se traduce en dos cosas que hago: contar y acompañar historias y ayudar a otros a construir sistemas de productividad consciente, hechos desde su realidad y no desde una fórmula genérica. Antes de armar cualquier sistema, empezamos por escribir: es la forma en que identificamos qué te pesa de verdad, y qué necesitas soltar para crear algo que sí puedas sostener.
Quiero contarte esto, porque fue justo parte de lo que me ayudó a conectar con personas que sentían el mismo propósito con Venezuela. Que querían seguir construyendo algo sostenible en el tiempo, no solo una reacción de un momento.
Al hablar con personas dentro y fuera de Venezuela, descubrí que muchos necesitábamos lo mismo: un lugar donde poner en palabras lo que llevábamos dentro.
Porque una historia también puede abrir conversaciones, acompañar a otras personas y movilizar ayuda.
Pero antes quiero contarte esto:
¿Crees que escribir lo que sientes no sirve de nada?
Cuando murió mi abuelo, mi papá se despertaba todos los días a las cinco de la mañana. Salía solo al patio, donde todavía estaban las plantas que había sembrado mi abuelo.
Se quedaba ahí, entre ese recuerdo y el verde de esas plantas.
Y lloraba, todo lo que podía.
Nosotros nunca nos dimos cuenta.
Hasta que un día lo vi.
Mi papá creció creyendo que llorar era una señal de debilidad.
Y desde ese día no dejo de pensar en cuántas veces lloró solo, a las cinco de la mañana, para que nadie lo viera.
Pienso tanto en la idea de qué hubiera pasado si mi papá hubiera escrito. Si él y mi abuelo hubieran dejado algo en un papel, una historia, una anécdota, lo que sea. Hoy yo tendría eso. Tendría sus palabras, no solo mis recuerdos de su silencio.
Creo que yo también crecí con esa idea. No hables, sé fuerte, y así callar eso que me pasó en un recuerdo.
Hasta que empecé a escribir.
No porque escribir hiciera desaparecer el dolor. Sino porque, por primera vez, dejó de quedarse solamente dentro de mí.
Y cuando ocurrió el terremoto, lo hice mucho más. Escribía porque no encontraba otra forma de sostener todo lo que estaba sintiendo.
Y mientras lo hacía, empecé a leer los mensajes de muuuchas personas.
Había algo que se repetía una y otra vez:
La impotencia.
La culpa de estar lejos.
Las ganas de estar allá.
Las ganas de hacer algo.
Claro, algo había cambiado. Ahora la pregunta era:
¿Cómo puedo ayudar a Venezuela desde donde estoy?
Y fue ahí cuando cayeron todas las fichas, y surge Historias que Reconstruyen
que nuestras historias también podían ser parte de la respuesta.
Porque una historia puede hacer que alguien se sienta menos solo.
Puede inspirar una conversación.
Puede movilizar una campaña.
Puede convertirse en un reel, episodio de podcast, libro.
Puede recordar que Venezuela sigue necesitando de nosotros.
Y eso cambió el propósito.
En mis acompañamientos siempre habló de encontrar un punto de partida para crear desde la realidad de cada persona.
Ya no se trata solo de crear desde lo real.
Se trata de transformar lo que estamos viviendo en algo que siga generando ayuda, incluso cuando las noticias dejen de hablar de ello.
Pero esta vez ya no era un punto de partida individual.
Todos tenemos un punto de partida colectivo: apoyar a Venezuela

Esta misma práctica de escribir la uso con mis clientes de Punto de Partida. Quizás el tuyo es que tu historia reconstruya algo.
(La tuya, o la de alguien que se sienta reflejado en ella.)
Pero un punto de partida colectivo
también necesita formas reales de sostenerse.
Donar ya no es tan fácil como el día 1 y aun así, todos tenemos una historia como:
Lo que vivimos el
El 24 de junio
Eso que te cambió
Esa culpa de estar lejos
A quién perdiste
Incluso, la esperanza
A quién encontraste
Esas historias también reconstruyen. No edificios sino comunidad, empatía y memoria.

¿Cómo funciona?
1
Escribes
Anónima, o con tu nombre.
No hace falta ser storyteller
No necesitas escribir bonito, ni saber por dónde empezar. Solo cuentas lo que viviste, con tus propias palabras — así, tal cual te salga. Esa honestidad ya es, en sí misma, una historia con poder.
2
La leemos juntos
Te contacto (si así lo quieres) antes de tocar una palabra.
Nada se publica sin tu permiso.
3
Se vuelve campaña
Reel, carta, newsletter o un fragmento de esta página — para que más personas sigan apoyando a Venezuela.
Aquí nadie te va a juzgar por lo que sientes ni por cómo lo digas.
Si nos das permiso, tu carta podrá compartirse para que otras personas sepan que no están solas y para seguir movilizando ayuda para Venezuela.
Importante: puedes elegir que se publique de forma completamente anónima, o con el nombre o firma que tú decidas. Tú tienes el control sobre cómo se comparte tu historia.
Las noticias pasan.
Las historias permanecen.
Mientras existan historias por contar, habrá una razón para no olvidar.
Cada historia publicada impulsa una campaña de recaudación.
El 100% de lo recaudado se destina a Venezuela.
Estamos trabajando en definir las alianzas
y el destino exacto de los fondos, y lo iremos compartiendo aquí.
Puedes apoyar en esto también
Cada alianza que sumamos es una persona menos sintiéndose sola en esto, y una ayuda que llega más rápido a quienes lo necesitan
Puede que conozcas a alguien que se sienta conectado conmigo y con este propósito con Historias que Reconstruyen.
Una organización, una campaña, esa panita que está en terreno haciendo lo que puede con lo que tiene.
O quizás solo escuchaste de alguien y pensaste “ojalá esto se conecte con esta persona”
Cuéntame.
Aunque sea eso: un nombre, un Instagram, lo que sepas.
Porque así se construye esto; de venezolano a venezolano
Hay personas que hoy levantan escombros con sus manos.
Nosotros podemos sostenerlas con las nuestras, aunque estén lejos.
Y mientras ayudamos a reconstruir un país, también podemos empezar a reconstruirnos con nuestras historias
Otra forma de ayudar
¿Estás en Argentina? Puedes comprar del catálogo de ropa (nueva y de circulación) y ese dinero va 100% a Venezuela.
Mi historia
Dejé de encajar para vivir creando desde lo real
Crecí creyendo que tenía que elegir: ¿comunicadora, storyteller, coach? Diosss que difícil.
Con el tiempo entendí que no tenía que elegir nada porque tengo un alma multipotencial,
y todo lo que hago nace del mismo lugar: crear desde mi realidad.
Esoo sí, no prometo fórmulas mágicas.
Prometo lo que sí sé hacer: escuchar una historia y ayudarte a contarla, o mirar tu vida real y
ayudarte a construir un sistema que quepa en ella, ojito acá NO uno que te exija ser alguien distinto.
Porque productividad, para mí, no es producir más. Es sostenerte mientras vives.
¿Y si tu marca necesita crear desde lo real? ¿O tu cabeza, tu negocio, necesitan un punto de partida?
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